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martes 10 de enero de 2012

Las bombas -y las noticias- cayeron sobre Libia...

La invasión militar de Libia, el derrocamiento de su gobierno y el asesinato tanto de Kadafi y sus familiares como de decenas de miles de ciudadanos anónimos, comenzaron a implementarse hace alrededor de ocho meses. El primer capítulo de la operación consistió en la difamación de Muammar Kadafi y de su gobierno. Había que presentar al líder de la Revolución nacional-popular de 1969, ante la "opinión pública", como a un sangriento dictador que vivía en medio de riquezas inconmensurables mientras masacraba sin misericordia a su propio pueblo. Un nuevo Hitler, podría decirse. De ese modo, todo lo que sobrevendría en Libia -las 50 mil vidas que se cobrarían los bombardeos de la OTAN, entre otras cosas- podría ser muy espantoso, pero estaría justificado. Paralelamente a esta operación mediática, se irían desenvolviendo las dimensiones política, militar y económica de la invasión y destrucción de Libia. Pero sería un error creer que las bombas lanzadas desde los aviones franceses o norteamericanos resultaban más letales que los discursos lanzados desde las agencias noticiosas controladas, directa o indirectamente, tambièn por los franceses o los norteamericanos. Digamos que el efecto de irradiación de las primeras alcanzaba a los habitantes de Trípoli o Sirte, mientras que el de las segundas se extendía hasta lugares tan alejados como Buenos Aires. Perounas y otras, bombas y noticias, eran igualmente necesarias para coronar exitosamente el objetivo trazado. Ya lo había dicho Miguel de Unamuno hace mucho tiempo: no se trata sólo de vencer, sino tambièn de convencer. Y ésta es, precisamente, la tarea de los tinterillos bien pagados como Cantelmi: convencer a la "opinión pública"....ver más